Crónica - Canción a Quemarropa
Día 4: Trío y fusión en el festival.

Ari Hoenig Trío: La cuarta entrega del Festival Canarias Jazz & Más empezaba en la sala de cámara del Auditorio de Tenerife y lo hacía con uno de los jóvenes baterístas de mayor proyección. No era una cara nueva en el Festival ya que había participado con gente de la valía de Diego Barber, en la pasada edición del Festival Canarias Jazz & Más, en el lagunero Teatro Leal. La actuación de su trío fue soberbia, completa de matices, llena de vibración jazzística de la más alta gama. El set de batería de Ari era bastante pequeño. No se decanta por tener una batería muy abultada y el reto estuvo en sacarle el máximo partido a su quehacer. Cuando tuvo que emplearse al máximo en fuerza también demostró que era capaz, cuando tuvo que demostrar la sensibilidad propia de las baladas, lo hizo. Estaba escoltado de manera excelente por el guitarrista Gilad Hekselman y el contrabajista Orlando LeFleming. El set de canciones estuvo basado en el último cd del artista “Bert's Playground”, publicado en el año 2008 y otros proyectos como el de Gilad, publicado en el año 2006, como Splitlife. He ahí el secreto de este trío. Llevan colaborando mucho tiempo juntos. Le pusieron unas tremendas ganas e incluso Hoenig desbordó simpatía a raudales. No es que se prodigara en el contacto con la gente pero a gran parte del público le sorprendió su camisola roja en dónde, grapada, había un folio dónde se podía leer “Yo soy español” con la necesaria bandera roja y gualda. Es de estudio, alguien debería dedicarse a ello, que en tres de los cuatro días del festival cada artista foráneo ha roto el hielo con el buen papel que ha realizado el combinado nacional en la copa del mundo. Incluso, en el concierto de Hoenig esta actitud desbordó lo meramente simbólico y nos tributó el himno estatal a ritmo de batería. Fuera de esta anécdota sin importancia, se trata de un músico que se hace querer, que demuestra ser imaginativo con las baquetas, utilizando escobillas de diversas maneras y luciéndose, por momentos, siempre relacionando su arte con la originalidad. Habíamos disfrutado ya de una hora y cuarto de música y el concierto llegaba al final con el clásico standard Everything happens to me en dónde el trío demostraba, una vez más, su capacidad y su acoplamiento musical.

Miguel Zenón Quartet: Cambio de Chip. Como diría nuestro amigo el trompetista David Williams, había que preparar el USB para descargar nueva información y preparar nuestro software para otros estilos ¿Podía deslucir el boricua y sus músicos la gran actuación de Ari? No. Con esa calidad y fuerza era imposible. Zenón se presentaba con tres pedazo de músicos y también demostró tener un espectáculo absolutamente original basado en ritmos de Puerto Rico con una fusión muy bien ensamblada con el be bop norteamericano. Es curiosa la manera que tienen muchos músicos, habitualmente proveniente de latinoamérica, de querer incorporar sus ritmos ancestrales al jazz. Es una manera interesante de hacer famoso un estilo musical y parece que el objetivo es que algunas de estas bases se puedan llegar a incorporar a la gran colección de standards de la Historia del género. Ahí está el reto.

¿Qué es la Plena? Nació en la ciudad de Ponce, en la Costa Sur de Puerto Rico, probablemente alrededor del año 1920. Hunde sus raíces en África como tantos y tantos ritmos “de ida y vuelta” que tiene el folklore latinoamericano y también se encuentra influenciada por la música jíbara. Entonces la “plena” empezó a viajar y fue primero a la capital, a San Juan, convirtiendo este ritmo también en una música urbana. A todas éstas, Zenón, de manera inteligente, la hace continuar su viaje hasta otros estados de USA. El ritmo es frenético. Hace vibrar, es acelerado y en cualquier momento pudo dar la sensación de que el espectáculo podía estar, de igual manera, en dos bailarines que los acompañaran.

El catálogo de acompañantes que lució Miguel merece un capítulo aparte. Se trataba de Henry Cole a la batería, Hans Glawisching al contrabajo y Luis Perdomo al piano. Qué lujo. Escuchar por ejemplo las largas pero precisas ejecuciones del teclista es algo que no tiene precio. El músico de origen venezolano es un viejo conocido por sus recomendables producciones como Awareness (2006) o Pathways, en el que también colabora Glawischning. Sencillamente, veloz, aplicado en el trabajo y resuelto en el objetivo de dejarnos un excelente sabor de boca. Las canciones solían comenzar con el saxo de Zenón marcando el tempo y pronto había espacio para el caraqueño afincado en Nueva York. Entonces la maquinaria del placer musical estaba totalmente armada. Cinco músicos con la única misión de brindar placer musical. Zenón me recordó, musical pero también hasta físicamente, a Joshua Redman. Esa manera de entregarse, esa manera de gestionar todo el cuerpo para tocar el saxo. También abandonaba el primer plano del escenario para enjuagarse la boca y escuchar el resultado de manera más distanciada. El concierto se cerraba con el precioso bolero “Cómo fue”. Con la actuación de Miguel y compañía se cumplian tres horas de músicas memorables. Evento de los que hará afición y que ha sido otro de los platos fuertes de este XIX Festival de Canarias Jazz y Más Heiniken.

La fiesta continúa en el Puerto de la Cruz (Tenerife) con la denominada “noche africana”. A saber; el guitarrista de Gran Canaria, Yul Ballesteros y Angelique Kidjo, la cantante de Benín, que presentará su último disco “Oyo”. La cita es a partir de las 21.00 horas en la Plaza de Europa.

14/07/2010

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